Abundancia y rareza
No todos los minerales parten del mismo punto. El cuarzo, el ágata o la amatista son abundantes en general, así que incluso una pieza excelente sigue siendo accesible. Otros son escasos en sí mismos: la moldavita solo se formó en una región de la actual República Checa tras el impacto de un meteorito, y el larimar, que también tenemos en tienda, solo se ha encontrado en una zona de República Dominicana.
Y dentro de un mismo mineral puede haber niveles de rareza muy distintos: la zoisita verde (anyolita) es relativamente común, pero su variedad azul transparente, la tanzanita, es uno de los minerales transparentes más cotizados del mundo. Algo parecido pasa con el topacio: el incoloro o el azul pálido son relativamente comunes, mientras que el topacio imperial, de color naranja-rosado, es mucho más escaso y cotizado. Tenemos piezas exquisitas de topacio en tienda que reflejan bien esta diferencia.