¿Se puede mojar? Depende de la porosidad y la composición
Aquí es donde más errores se cometen, porque el instinto dice que "es piedra, aguanta el agua". Pero hay tres grupos bien distintos.
Minerales que toleran bien el agua: cuarzo en todas sus variedades (transparente, amatista, citrino, cuarzo rosa, ojo de tigre), ágata, jaspe, obsidiana, granate, topacio. Un paño húmedo o un breve aclarado con agua tibia no les afecta.
Minerales porosos o blandos, mejor sin agua o solo un momento: turquesa, malaquita, larimar, ópalo, lapislázuli, sodalita, azurita. Son porosos o tienen inclusiones que pueden absorber humedad, perder color o desarrollar micro-fisuras con el tiempo. Se limpian mejor con un paño seco o ligeramente humedecido, nunca sumergidos.
Minerales que el agua puede dañar o disolver directamente: selenita y yeso (se pueden llegar a disolver con exposición prolongada), halita/sal (se disuelve literalmente), pirita (el agua puede favorecer su oxidación con el tiempo). Con estos, agua nunca, solo un paño seco o un pincel suave para el polvo.
En pocas palabras: ante la duda, el agua tibia y un paño suave son casi siempre seguros para piedras duras y compactas; para todo lo demás, mejor un paño seco hasta confirmar de qué mineral se trata.