6. Entonces, ¿por qué hay tantas piedras que son cuarzo o calcedonia?
No es casualidad, hay una razón muy sencilla detrás:
- La sílice es, como decíamos al principio, uno de los compuestos más abundantes del planeta. Hay disponible en prácticamente cualquier tipo de roca.
- Es relativamente fácil que el agua subterránea la disuelva y la vuelva a depositar en huecos y cavidades, así que se forma en muchísimos ambientes geológicos distintos: volcánicos, sedimentarios, hidrotermales...
- Es muy resistente a la erosión y al desgaste, mucho más que otros minerales, así que sobrevive intacta durante millones de años mientras la roca de alrededor se erosiona.
- Y, para rematarlo, admite muchísimas impurezas distintas sin dejar de ser sílice, lo que da lugar a esa variedad enorme de colores y patrones con un mismo ingrediente base.
Amatista, cornalina, jaspe o cristal de roca: distinto nombre, distinto color, pero en el fondo, la misma sílice contando una historia diferente según el tamaño de sus cristales.
En resumen: el cuarzo y la calcedonia son ambos dióxido de silicio, pero el cuarzo forma cristales grandes con caras visibles (cristal de roca, amatista, citrino, cuarzo rosa), mientras que la calcedonia forma cristales tan diminutos que la piedra parece uniforme por fuera (ágata, cornalina, ónix, jaspe, crisoprasa). El color de cada variedad depende de qué trazas o impurezas quedaron atrapadas al formarse, y la sílice da lugar a tanta variedad de piedras porque es abundante, fácil de disolver y transportar en agua, y muy resistente al paso del tiempo.