Turmalina verde (verdelita) — la más parecida a la esmeralda
La verdelita es la variedad verde de la elbaíta, y su gama de tonos es amplia: del verde menta suave al verde bosque intenso. El color lo produce el hierro, a veces en combinación con titanio o manganeso. Los ejemplares de verde más saturado y limpio son los más valorados, especialmente los que en fotografía recuerdan a una esmeralda pero sin las inclusiones características de esa piedra. Brasil, especialmente Minas Gerais, es la fuente más reconocida.
Verdelita vs. esmeralda: A igualdad de color, la verdelita suele tener menos inclusiones internas y mayor transparencia que la esmeralda. La esmeralda tiene un color que los gemólogos llaman "verde esmeralda" —con un toque de azul muy específico producido por el cromo— que la verdelita rara vez iguala. Pero en piedras de calidad media, la diferencia visual para el ojo no experto puede ser mínima.
Dravita — la variedad marrón
La dravita es una especie distinta dentro del grupo de las turmalinas, rica en magnesio y sodio. Sus tonos van del amarillo dorado al marrón intenso, pasando por el marrón rojizo. El nombre viene de la región de Drava, en Eslovenia, donde fue descrita por primera vez. Es la menos glamurosa comercialmente, pero mineralógicamente es muy interesante: forma cristales prismáticos bien desarrollados y aparece en entornos geológicos distintos a los de la elbaíta, frecuentemente asociada a rocas metamórficas ricas en magnesio.
La gran olvidada: La dravita no suele aparecer en joyería comercial, pero los coleccionistas de minerales la valoran cuando presenta cristales transparentes de color miel o marrón dorado bien saturado. Sri Lanka y Austria producen algunos de los mejores ejemplares. Su precio es accesible en comparación con otras turmalinas, lo que la hace interesante para colecciones de entrada.