Piedras que caen del cielo
Salvo las muestras que trajeron físicamente los astronautas del Apolo, casi todo el material lunar que existe fuera de los laboratorios espaciales llegó por un camino muy distinto: el impacto de un asteroide contra la Luna puede salir despedir fragmentos de roca con tanta fuerza que escapan de su gravedad y acaban, miles o millones de años después, cayendo a la Tierra como meteoritos.
- Se han encontrado en total solo unos pocos cientos de meteoritos lunares en todo el planeta.
- Muchos han aparecido en desiertos como el Sahara, donde son más fáciles de distinguir sobre la arena.
- Por su rareza, un meteorito lunar certificado puede llegar a valer, gramo a gramo, mucho más que el oro.
¿Sabías que…? El meteorito lunar más caro jamás subastado se vendió por varios cientos de miles de dólares, ¡a pesar de pesar apenas unos gramos!
Las "esferas de fuego" del Apolo 17
Uno de los hallazgos más sorprendentes de las misiones Apolo fue un puñado de tierra de color naranja intenso, casi como si fuera arena de una playa marciana, que los astronautas encontraron por casualidad en el cráter Shorty. Resultó ser un vestigio de antiguas erupciones volcánicas lunares, congelado en forma de diminutas esferas de vidrio de colores.
Momento curioso: cuando el astronauta Harrison Schmitt encontró aquel suelo naranja en 1972, avisó tan emocionado por radio que muchos en la Tierra pensaron, por un instante, que había encontrado algo realmente extraordinario (y no se equivocaba del todo).
¿Se pueden comprar minerales lunares?
Aquí conviene ser claro: las muestras que trajeron las misiones Apolo son propiedad del gobierno de Estados Unidos y su venta o posesión privada es ilegal (de hecho, ha habido casos de personas detenidas por intentar vender fragmentos robados). Lo que sí circula legalmente en el mercado de coleccionismo son fragmentos certificados de meteoritos lunares caídos de forma natural en la Tierra, avalados por análisis científicos independientes.
Anécdota real: algunos de los pequeños trozos de roca lunar que la NASA regaló como "piedra de buena voluntad" a distintos países en los años 70 acabaron perdidos, robados o extraviados en almacenes gubernamentales, y hoy se buscan como auténticos tesoros.