4. Para qué sirve
Hoy en día el Palau de la Generalitat es, ante todo, un edificio de trabajo: la sede oficial del Govern de Catalunya y de la Presidencia de la Generalitat. Es aquí donde el presidente se reúne con sus consellers para tomar decisiones que afectan a toda Catalunya, y en la Sala Tàpies es donde se celebran las reuniones del Consell Executiu. El Pati dels Tarongers, además de espacio ornamental, sigue utilizándose para actos institucionales y recepciones oficiales.
5. Celebraciones y conmemoraciones
Además de su uso institucional diario, el Palau organiza a lo largo del año varios actos abiertos al público. El más conocido es la jornada de puertas abiertas de Sant Jordi, pero también hay conciertos especiales por las Fiestas de la Mercè y por Sant Esteve, así como el Festival Internacional de Carilló de Barcelona, que cada julio llena el Pati dels Tarongers de música al aire libre con carillonistas invitados de distintos países.
El carillón actual del Palau tiene 49 campanas de bronce, pesa casi 4.900 kilos y fue construido en los Países Bajos, inaugurándose en 1976, poco antes de que se restableciera la Generalitat. Su campana mayor, bautizada "Catalunya", pesa 905 kilos ella sola.
El balcón principal del Palau, situado sobre la puerta de entrada y presidido por la escultura de Sant Jordi, es también el escenario habitual de las celebraciones deportivas. Cuando un equipo catalán logra un título importante —como ha ocurrido en varias ocasiones con las secciones del FC Barcelona—, es tradición que la expedición sea recibida institucionalmente en el Palau y que los jugadores salgan a saludar a la afición congregada en la plaza de Sant Jaume desde ese mismo balcón, antes de cruzar la plaza para repetir el gesto en el Ayuntamiento. También es habitual que el Govern reciba en el Palau a los deportistas catalanes que han participado en unos Juegos Olímpicos o Paralímpicos, en actos de reconocimiento que suelen celebrarse en el Saló de Sant Jordi.
Curiosidad: ese mismo balcón ha sido escenario de momentos muy distintos a lo largo de la historia, desde proclamaciones políticas del siglo XX hasta, ya en clave más festiva, las celebraciones deportivas que hoy reúnen a miles de aficionados en la plaza de Sant Jaume.